En muchas ocasiones, creemos que a lo largo de la vida vamos construyendo nuestro camino, paso a paso, piedrita a piedrita…luego llega el mar y de un sólo golpe nos muestra qué frágiles somos.
En otras ocasiones, simplemente consideramos que la vi
da nos lleva de su mano por un río que discurre plácido hasta que nos encontramos con rápidos que nos arrastran o que definitivamente nos hunden en el fondo del cauce.
En cualquier caso, las respuestas para el sentido de la vida son muy difíciles.

Este jueves todo el instituto quedó paralizado ante el suceso del asesinato de una persona, padre de dos de nuestros alumnos, tío de otros tres. La muerte de alguien querido siempre es terrible, sobre todo cuando una persona todavía es joven y tiene a su cargo hijos. Pero una muerte tan trágica es aún más terrible. Los compañeros y compañeras de sus hijos y sobrinos quedaron sobrecogidos por el dolor. En la clase se respiraba impotencia y rabia. No hay respuestas fáciles para esto.
Desde aquí sólo quiero mostrar mi indignación por esta muerte y desearles lo mejor a sus familiares, en concreto a los jóvenes de su familia que están en el instituto a los que he tenido y tengo en clase. Un abrazo muy fuerte para todos.






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