Érase una vez…un cuento

30 10 2007

He empezado un cuento que para que siga teniendo vida necesita de tu intervención. Yo lo he comenzado pero ¿te gustaría continuarlo?. Si es así puedes continuarlo hasta donde quieras: hazlo en el comentario. Si muchas personas lo hacéis, escribiremos el cuento-historia entre todos. Gracias

Érase una vez un chico que no congeniaba con mucha gente. Tenía 13 años. En su instituto no tenía amigos. Él solía ser el que, cuando tenían que sentarse de dos en dos, se quedaba sólo. Cuando había que jugar al fútbol en el patio, nadie lo escogía para su equipo. De hecho, a fuerza de ser “el raro”, nadie se acercaba a él. Cuando había que reirse de alguien, él era el blanco fácil de los chistes. Últimamente, ya prácticamente todo el mundo le insultaba. Cada mañana, al despertarse, deseaba que pasara algo para no tener que ir a clase. Cada día en el instituto se convirtió en un sufrimiento inaguantable……….

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12 responses

31 10 2007
juanat

Un día, cuando llegó a su casa, como ya estaba harto, fue a hablar con su madre y le dijo que pasara de ellos porque así afrontaría el sufrimiento. Al día siguiente, llegó al Instituto y puso en marcha el plan.
Los chavales ya se estaban riendo otra vez de él con uno de sus chistes. Y él, simplemente, ni les miró. Y así siguió hasta que pasó mucho tiempo. Y entonces, empezó a tener efecto su plan.
Se fue a su casa y le dijo a la madre: “Mamá, te he hecho caso. Y he conseguido que nadie se meta conmigo”.
Según dice la ley, cada uno es libre hasta que entra en la libertad de otro. (Alberto, 9 años)

11 12 2007
laura

Historia muy bonita en el final. Pero yo creo que en todos los institutos existe ese tipo de acoso, incluso en este (IES GALILEO GALILEI) lo hay…

29 03 2008
MARTA

Hola !!!
Beni era un niño introvertido, cuya falta de autoestima provocaba en él, día tras día, una cada vez mayor inseguridad ante su propio yo, ante su propia existencia.
Una tarde que en principio podría pasar completamente desapercibida en su vida, cambió para siempre su “modus vivendi”.
Beni se dirigía de vuelta a casa tras salir del instituto cuando Mario (el broncas), sentado en el banco del parque, y acompañado por sus colegas (los maquis, que así se hacían llamar) le puso la zancadilla. Beni besó el suelo y su nariz no quedó muy bien parada. Se levantó, pidió perdón, era lo que acostumbraba a hacer por obligación impuesta por los maquis, y se fué. Al llegar a casa, corriendo alcanzó el baño, se autocuró como pudo y mientras se hacía su bocadillo de paté, sonó el timbre de la puerta.
Jorge, el mayor de los hermanos, oye el timbre y abre la puerta:
– ¡Beni, es para ti!
-¿Es Iván?… Díle que pase
Beni se dirigía al salón y al observar la figura de Karen en medio del hall de entrada casi desfallece.
Karen era una niña bien de clase, extrovertida, simpática, amiga de sus amigas que había aterrizado en España desde Argentina, junto con sus padres por razones políticas, pero que jamás habría cruzado una palabra con el chico tímido y “raro”.
– He visto lo que pasó hace un rato en el parque.
(Jorge se había ausentado de la habitación y se dispuso a hacer la comida para el día siguiente)
Un Beni balbuciente logró decir: -¿y qué fué lo que viste que no hayas visto antes?
– Esta vez lo he visto claro, y vengo a ofrecerte mi ayuda.
-¿Ayudarme? No necesito que me ayudes.
-Yo creo que sí.
-Pues si de verdad quisieras ayudarme, me tratarías como al resto de compañeros y no como a un bicho raro. No me ignorarías, me saludarías al pasar a mi lado, contarías conmigo para cualquier actividad y no solo para servir de blanco en las mofas de los juegos de tus amiguitos.
Karen, rota por dentro, no supo que decir y se fué. La puerta aun estaba abierta y Beni se acercó a la misma al ver que había provocado en alguien un sentimiento y una reacción que no le eran desconocidos. Gritó el nombre de la chica, pero no hubo respuesta. Beni absorto y aturdido entró en su casa y pensativo se fue a la cama sin cenar el estupendo bocata de paté de finas hiervas. Era martes, y la semana se presentaba más dura de lo habitual. Ahora debería lidiar con la pija de clase, por si tuviera pocos problemas ya.
A la mañana siguiente, Beni se hizo el enfermo y no acudió al centro, inmerso en su ordenador y sus películas, se quedó toda la mañana y toda la tarde.
El jueves se auguraba más cuesta arriba que el miercoles, pero a las ocho en punto, Beni estaba sentado en su pupitre, incluso antes de haber tocado el timbre para no dar la oportunidad a Mario y sus secuaces de soltar collejas o lanzar piropos de los suyos.
Karen se sentaba justo delante de él y aunque Beni pensaba que nunca se había percatado de su existencia, ese jueves sería muy especial, las miradas advertían el encuentro que habían tenido en la casa de Beni.
Cuando Karen, su classmate, se sentó en su pupitre, y dispuso el material de lengua sobre la mesa, Beni soltó un tímido:
– Perdón. (Tan bajito, que apenas parecía un susurro.)
Aquella al oirlo, sin volverse le responde:
-Gracias… sigue en pié mi ofrecimiento.
No se dirigieron la palabra durante los restantes dias de la semana.
El lunes siguiente, en la clase de gimnasia, Beni, que veía venir lo peor, asegura sentirse enfermo, pero fue peor el remedio, porque cuando se dirige al botiquín, Mario, escondido tras una de las columnas del hall interior, le lanza un puñetazo que le deja inconsciente. Ya no era casualidad, Karen, que por alguna extraña razón seguía los pasos de su nuevo amigo, había presenciado el episodio y sin pensarlo dos veces, corriendo pidió ayuda al profe que estaba de guardia en el departamento de ciencias (era el que tenía más cerca). Las voces se oyeron en todo el centro y Lucía, la profe de química, al alcanzar la escena, alzó a sus rodillas la cabeza del muchacho.
Manolo, el bedel del centro, también acudió al lugar de los hechos y Karen gritando señaló a Mario como único culpable de lo sucedido.
-Yo lo ví, le pegó, fué él y no es la primera vez.
Estas afirmaciones le sirvieron para llevarse un buen derechazo de los forzudos y cultivados brazos de Mario. Manolo cogió al improvisado boxeador como pudo, pues presentaba, desde nacimiento, un brazo más corto que el otro y en el extremo de aquel, unos dedos minúsculos que apenas se veían.
No era la primera vez que Manolo presenciaba altercados similares en los que Mario era el protagonista, pero parecía ser la única persona del centro a la que Mario respetaba. La escena concluye cuando la ambulancia se lleva a Beni, aun inconsciente, al hospital.
Karen preocupada, pasa los días pensando en lo sucedido y cuando se arma de valor, decide acudir a la sala de dirección y contar todo lo que lleva observando desde hace dos años. (Sin embargo, el acoso se remontaba tiempo atrás).
Al llegar a dicha sala, Juan, el director del centro, no se encontraba presente, pero Lucía estaba allí.
-Pasa Karen, ¿querías algo?
-¿Está Juan?
-No, no está. ¿Quieres que le diga algo de tu parte?
-No, no importa, ya lo veré por clase.
Lucía se percata del rostro preocupado de Karen y sale en su busca.
-Karen, ¿te ocurre algo?
Finalmente Karen se desmorona, y narra a su profesora todo lo que hacía arder su pecho de adolescente.
El destino de Mario fue la expulsión del centro y el siguiente episodio describe la inserción en sociedad de nuestro amigo Beni.
Durante bastante tiempo sólo Karen se atrevió a contar con él, pero ya en la facultad, sus problemas de autoestima habían desaparecido casi por completo.

29 03 2008
juanat

Marta, te has “currao” la historia. La verdad es que todos hemos sido testigos de algún tipo de injusticia. Lo importante, efectivamene, es no permanecer en silencio.
Gracias por seguir la historia.

29 03 2008
MARTA

Hola !!!
Pues la verdad es que si, de vez en cuando me da por escribir, siempre lo hice, pero termino tirando todo lo que escribo, muy rara vez enseño algo, en la facultad una amiga y yo escribíamos nuestras paranoyas, que así les llamabamos, aun las conservo, hasta que aparecieron los blogs…
Un besito.

3 04 2008
marina torres gomez 4º c

bueno me es un poco dificil dado que yo no soy mucho de escribir cuentos, mas bien yo suelo escribir poesias o dedicatorias que en el fondo, siempre suelen ser de lo que yo estoy sintiendo en ese momento… de todos modos intentare dejar para mi el final de esta historia, pero dado que no tengo mucho tiempo no se como me quedara…:)

“el niño se llamaba Pablo y sentia dia a dia que su vida no seria la que desde pequeñito el soñaba, sentia que para el la vida era como una llama de una vela que a veces se iba apagando a causa de los insultos y del acoso y otras veces crecia al ver el apoyo que le daba su tio Ian que era el unico que vivia con el debido a que sus padres habian tenido hacia poco tiempo un accidente de trafico…

Pablo le pidio a su tio Ian que le dierse un buen consejo pero lo unico que Ian le dijo fue que no tuviese miedo a ir al instituto por que de esa manera no conseguiria nunca conocer a un verdadero amigo ni a una bella mujer…

Pablo decidio afrontar lo que su tio le decia y al dia siguiente acudio al instituto para intentar conocer a alguien con quien mereciese la pena de verdad; cuando llegó vio a un niño sentado en la escalera de la entrada escribiendo unos apuntes.Pablo decidio sentarse a su lado como Ian le habia dicho.
Cuando se sento a su lado, el chico lo miro extrañado.
Pablo dijo: -Hola!¿Como te llamas?
y el chico contesto: – Diego, ¿y tú?
Pablo estaba extrañado por lo bien que Diego se lo habia tomado
Me llamo Pablo, ¿que escribes? – Diego se lo enseño.
Era un dibujo del maltratador del instituto, Carlitos.
Pablo y Diego empezaron a hablar y se hicieron muy amigos.
Salian juntos a pasear y un dia se encontraron a 2 chicas en el parque.
una de ellas se choco con Pablo y se cayó al suelo. Pablo se disculpo y empezaron a conversar mientras Diego hablaba con la otra chica.
Se hicieron todos muy amigos y descubrieron que estando juntos siempre, no les pegarian ni les insultarian.

asi termina mi historia:)

una saludo juanjo.
espero que te guste

Marina Torres 4ºc

3 04 2008
marina torres gomez 4º c

jajajaaj casi te supero marty 🙂

3 04 2008
juanat

MARINA:
Una historia con un final feliz… Me alegra que sepas ver el lado positivo a la vida, Marina. Gracias por participar del cuento.

3 04 2008
MARTA

Hola !!!
Me alegra que te acuerdes de mi Marina, pero sobre todo que te animes a escribir.
Un besazo Marina torres, jaja !!!

P.D. : Juanjo, como ves, tu blog también es un lugar de encuentro.

4 04 2008
juanat

La verdad es que sí, Marta, es un lugar de encuentro y me alegro. Me está empezando a sorprender cuando me encuentro a gente por ahí que apenas me conoce y me dice “entro en tu blog”. Es fascinante.

9 04 2008
Gema 3D

El niño , no comprendia el porque de los actos de sus compañeros , y a lo largo del tiempo crearon complejos en …
Poco mas tarde , una niña nueva llego al colegio , ella era muy diferente a los demas , lo cual significaba que era tambien blanco de burlas , pero no parecia importarle .
El niño extrañado se le acerco un dia en el recreo y le dijo que si se sentia mal que hablase con el porqe le pasaba lo mismo , a lo que ella contesto ” no estas aqui porque yo necesite hablar , estas aqui porque eres tu quien lo necesita , no pretendo ser grosera , solo te dire una cosa , no dejes que los demas te influencien , has de ser tu mismo siempre , ser como te gusta ser , lo que opinen los demas importa poco , no puedes dejar que el miedo te consuma , siendo quien no eres jamas seras feliz , solo se tu ”

El se enfado muchisimo con la chica , estaba indignado , paso el tiempo y poco a poco se dio cuenta de que no importa la opinion del que te odia , si no la opinion del que te ama .

Un Saludo.
=D

9 04 2008
juanat

GEMA:
Gracias por continuar la historia. Dices bien…no siempre sabemos agradecer a las personas que quieren ayudarnos. Y me gusta esa visión que le das de tener valor y entereza ante los problemas. Así es como se camina por la vida.

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