Debate a propósito de “Catalina y los bosques de hormigón”

25 03 2008

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Sebastiao Salgado

Me llega un correo de David Acera sobre la obra de teatro “Catalina y los bosques de hormigón”. En su momento, colgué un post sobre la representación que había tenido lugar en Puerto de Vega. Hannah hizo un comentario al que yo contesté y luego ella volvió a recontestar. Semanas después, David vio el post y ha hecho un comentario bastante amplio. Dado lo interesante del debate he decidido colgar los comentarios como un nuevo post. Ilustro el post con una foto de Sebastiao Salgado que me parece que sintetiza muy bien el poder destructivo del ser humano sobre la naturaleza (pinchar sobre ella para ampliar la foto): 

         HANNAH: Se me ocurre una idea para preservar el paisaje de los feos edificios: construyamos galerías subterráneas e imitemos a los topos viviendo bajo la tierra.

         JUANJO: Hannah: No se trata de vivir en cuevas como nuestros antepasados. Pero sí que nuestro estilo de vida puede ser perjudicial para el entorno en el que vivimos o puede, simplemente, cargárselo. Todos conocemos experiencias humanas en la construcción que lo que buscaban-buscan es solamente el enriquecimiento de unos pocos en perjuicio de todo lo demás. La naturaleza nos está avisando desde hace tiempo de que ese estilo de vida se vuelve contra nosotros mismos. El problema es que exista gente que eso no le preocupa porque sabe que eso es cosa del futuro, y no le va a afectar. Pero nos estamos cargando literalmente el planeta gracias al exceso de hormigón, al exceso de petróleo,…al exceso de ambición. Y en el futuro, no habrá ni siquiera topos a los que imitar.

         HANNAH: Estimado profesor: el argumento del ánimo de lucro me parece débil. Toda actividad económica está guiada por el ánimo de lucro. Eso es algo normal. El teléfono, el pan, la prensa diaria, el vestido… Todas son cosas de las que disfrutamos gracias al ánimo de lucro de quienes nos proporcionan esos servicios. Otra cosa es que en la católica España el dinero suela estar mal visto y a Adam Smith no se le haya leído. Como dijo el sabio escocés:  “No es de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero que esperamos nuestra comida, sino de la consideración que ellos hacen de sus propios intereses. Apelamos no a su sentido humanitario sino a su amor por ellos mismos…..” En cuanto a las edificaciones, sencillamente la gente vivimos en casas, no en cuevas, ni en las copas de los árboles. Si el número de personas aumenta, habrá que construir casas. En los últimos años en España hay un 10% más de población debido a la inmigración. ¿Dónde quiere Vd. meter a esa gente? Supongo que lo normal es construir viviendas para ellos. Y las viviendas modifican el paisaje. Afortunadamente, las viviendas vacías sin vender son un mal negocio para las promotoras, de manera que, aunque puedan errar sus cálculos, éstas siempre procurarán ajustar la construcción y la oferta a la demanda prevista. O sea, nadie planta un bosque de hormigón (en casa los llamamos “barrios” o “ciudades”, según su magnitud) si no es porque espera que habrá personas que deseen vivir en ellos. A mí me parece bien todo eso. Más que bien, me parece normal e inevitable, y mi referencia a los topos es porque además de quejarnos porque llegue gente nueva a nuestras ciudades y nos afeen el paisaje de toda la vida, no sé Vd. y quienes suelen quejarse proponen algo. Otra cosa más: si la demografía aumenta la gente tiene que vivir en casas. Ahora bien, las casas las podemos hacer a lo alto (en edificios) o bajitas, como los adosados y las casas unifamiliares. Las construcciones verticales son feas, pero al mismo tiempo no consumen tantos recursos ecológicos, puesto que ocupan menos lugar. A mí no me parece una mala solución, porque, además, sale más barato y la gente con menos renta, que suele vivir en barrios de edificios, puede comprar una casa.

         DAVID ACERA: Hola Juanjo y demás intervinientes en este foro. Navegando por internet mientras buscaba cosas de nuestra obra, me he encontrado con vosotros. En primer lugar me gustaría agradeceros a todos los que vinísteis a ver el espectáculo en el Teatro de Puerto de Vega. Fuisteis un público estupendo. Por otro lado leo con atención la polémica generada en este foro (estupenda en una época en que las polémicas parecen estar básicamente centradas en el vestido de Belén Esteban) y no me resisto a opinar. Hannah, infiero por tus mensajes que eres alumna de instituto. En primer lugar me gustaría felicitarte sinceramente por tu capacidad argumentativa, por tomarte la molestia precisamente de eso, de dar razones que refuercen tu posición. Aún así te diré que no coincido contigo en gran parte de tus opiniones y me gustaría comentarte algún punto (sin ánimo de ser exhaustivo). Las viviendas vacías sin vender son un mal negocio para las promotoras, en efecto, pero las viviendas vacías que se venden si son negocio. Por ponerte un ejemplo en mi ciudad, Oviedo, hay unas 30.000 viviendas vacías (sobre una población de 20.000 personas) mientras que muchas personas siguen sin disponer de una vivienda digna (son miles los que se presentan a los sorteos de las pocas viviendas de protección oficial que se hacen). El problema es cuando de un Derecho (el acceso a una vivienda) hacemos un negocio (la especulación inmobiliaria). Creo que no todo debería de valer para hacer dinero (incluso en un mundo como el nuestro en el que por desgracia son “normales” muchas cosas que provocan sufrimiento a millones de personas).
Sobre Derechos y Negocios hablo incluso tu querido Adam Smith: en su época hubo una fuerte polémica en Londres por el abastecimiento del agua potable que estaba en manos privadas por lo que gran parte de la población no disponía de ella, Smith terció en la polémica e indicó que había ciertos sectores esenciales para la vida humana que debían de ser de propiedad pública.
El pan, los vestidos, el teléfono, los disfrutamos no gracias al ánimo de lucro si no gracias a la capacidad de trabajo de millones de personas que se ven obligadas a trabajar para poder vivir (o malvivir como ocurre en la mayor parte del planeta).
Vivimos en un mundo en el que son “normales” muchas cosas: las guerras por ánimo de lucro, los accidentes laborales continuos, la muerte por inanición de miles de niños todos los días… pero eso no quiere decir que sean buenas.
Existen diferentes maneras de organizar la economía. Adam Smith pertenece al pasado pero, por desgracia, hay quienes pretenden utilizar sus recetas económicas, meramente ideológicas, en el presente. La mentira de la libre competencia únicamente se mantiene gracias a mucha publicidad pero no se aplica: los países que mejor viven (occidente) tienen sus fronteras cerradas para los productos de tercer mundo y en los países del tercer mundo que han aplicado recetas neoliberales (desmantelamiento de las pensiones, la salud, apertura de sus economías a la inversión extranjera sin ningún control, destrucción del sector público industrial…) los resultados han sido desastrosos (especialmente fácil es ver la situación de América Latina).En fin son muchas cosas. Está bien leer a Adam Smith pero creo que, por suerte, la historia de la Filosofía y de la economía han evolucionado desde sus tiempos y existen otros muchos autores que a mi, personalmente, me interesan más (me gusta vivir “bien” pero sólo en un mundo en el que todos podamos hacerlo). Por último no se trata de vivir en cuevas (tu reflexión sobre la construcción en altura o sobre la vivienda unifamiliar me parece especialmente atinada) pero si de destruir el medio ambiente (del cual dependemos) lo mínimo posible (esto es incompatible con el “ánimo de lucro”).
Intentamos dejar este punto claro en la obra en diferentes momentos y para terminar os dejo con un par de coplillas de Catalina y del Empresario. Muchos besos (y perdón por la extensión Hannah pero empiezo y no paro)
Empresario:
Veréis niños os lo voy a explicar,
con tan sólo un poco ahorrar
diez pisos me podéis comprar,
en ellos no hace falta vivir,
tan sólo los tenéis que adquirir
Catalina: ¿Y vas a destruir mi pueblo para hacer viviendas en las que nos se viva?
¡Parece una pesadilla!
 

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2 responses

26 03 2008
Hannah

Gracias por los piropos. No soy alumna del profesor Juanjo, pero también tuve que soportar en Ética de 4º y después en filosofía I y Filosofía II (el año pasado mismo) a profesores que trataban de decirme cómo debía pensar: que si lo malo que era Aznar, que si lo horrible que era el capitalismo, que si debíamos ser socialdemócratas (no con esas palabras, claro, lo de socialdemócrata no lo decían, pero básicamente nos aleccionaban en keynesianismo aplicado salpimentado de sesentayochistas y tal: o sea, ver American Beauty para que nos diéramos cuenta lo mala que es la sociedad capitalista). Más: que si los jóvenes debíamos implicarnos (hasta que se te ocurría defender el capitalismo, eso no era la verdeara “implicación” que ellos deseaban). Ah… y lo mala malísima que era la globalización. O la pena de muerte, o la energía nuclear. La asignatura de Ética es una estafa cuando esta gente es la encargada de darla. Porque todos esos temas son controvertidos, y no creo que se trate de hacer que los alumnos estén en contra de las nucleares, o del capitalismo o de la pena de muerte, sino de que conozcan de la manera más neutral posible los argumentos de ambos lados (si es que no hay más lados en cada uno de esos debates).

La verdad, a mí no me parece serio que los blogs escolares sirvan para que los profesores expongan su ideología. Y no digamos ya en las clases. Ah, y creo además que había muy buenas razones para invadir Iraq, aunque también las había muy buenas para no hacerlo. Por una vez, estaría bien que las expusieran o que trataran de entenderlas, en vez de tanto repetirnos lo malo malísimo que es Aznar, que dice que volvería a hacerlo, o que la situación es ahora mejor que antes en IRaq.

Pero eso es una opinión crítica personal.

Sobre economía:

Lo que no entiendo es ese cripticismo en torno a las escuelas de economía o los economistas que han superado a Adam Smith ¿Keynes, quizás? Ya se demostró en los años 70 la relación entre el keynesianismo y la estanflación. Y ya se vio también de qué manera UK y EEUU (o sea, Margaret Thatcher y Ronald Reagan) consiguieron dar un giro a la situación siguiendo a Friedman y a Hayek. Quiero decir que si se trata de discutir de teoría económica, yo estoy dispuesta (es un tema que me gusta mucho)

Sobre las viviendas vacías, el problema, en mi modesta opinión, (y a falta de conocer cuáles son esos economistas y esas corrientes que han dejado a Adam Smith en la cuneta de las teorías viejas pero que el profesor de arriba no se digna a nombrarnos para que todos sepamos de qué hablamos)… el problema, decía, es que la ley de suelo es terriblemente intervencionista. Porque, señores, seamos serios: por un lado le echan vds la culpa al mercado libre de que hoy existan muchas viviendas vacías. Pero por otro lado, resulta que en España (que es donde yo vivo) la ley de suelo hace que la decisión de dónde se puede construir y dónde no recaiga ¡en las concejalías de urbanismo! Que yo sepa, estas concejalías no son precisamente “el libre mercado”, sino aparatos estatales (municipales, ea) que intervienen sobre ese mercado.

Así pues, no vengan ahora echándole la culpa al mercado libre de un desastre que se ha venido labrando con la ayuda inestimable (imprescindible) de una ley de suelo y de unas concejalías que son cualquier cosa menos el espíritu de Adam Smith. Veamos:

La especulación se produce porque quien construye un piso en el solar A, confía en que ese piso se revalorizará enormemente en los siguientes años. ¿Por qué? Por un lado, por la mayor demanda (inmigrantes, jóvenes) y por otro lado, porque los entramados municipales (o sea, oficiales, estatales…) funcionarán como una protección contra la competencia. O sea: impedirán que otro promotor construya en el el solar B, y ofrezca los pisos más baratos.
Al final, los ayuntamientos se hacen adictos a recalificar suelo, y los promotores a construirlos porque los especuladores siguen comprándolos. Y siguen comprándolos porque siguen confiando que la oferta es muy inferior a la demanda real o a las previsiones sobre esa demanda en el corto y medio plazo. Pero lo cierto es que no tienen ni idea de culál es la demanda real, o de cómo se va a comportar en el futuro. De hecho, son ellos mismos quienes alimentan la demanda confiando en que está seguirá transfiriéndose al comprador final. Y los ayuntamientos siguen financiándose con ese sistema corrupto y cobrando comisiones por nuevas recalificaciones. Y ahora tenemos lo que nos merecíamos.

Pero bueno, burbujas y pirámides las ha habido toda la vida. La primera de ellas, quizá fuera la de tulipanes en la bolsa de Amsterdam, en el siglo XVII.
El lado bueno es que ahora las casas van a bajar. Las burbujas cuanto antes exploten mejor. Y si hubiéramos tenido soberanía monetaria (¡como UK!) para subir los tipos, esto se podría haber corregido antes, aunque parece que ha llegado la cordura también al BCE.: ¡toma, Keynes! .

¿Es un desastre medioambiental? No lo creo. O no creo que deba ser así necesariamente. Por motivos familiares suelo ir a Alemania y a Austria. Y también he ido mucho a Iglaterra. Supongo que estaremos de acuerdo en que España es un país con menos densidad y con menos espacio construido (al menos en términos relativos) que esos otros países. Quiero decir que 30.000 casas vacías -al menos según dónde- me parecen un problema económico, pero no necesariamente ecológico. Si fuera así… ¿qué pasa con Holanda, con Bélgica, con el norte de Alemania….? ¿Qué pasa con lugares mucho más densos que España? Vayan a quejarse allí, porque hay más superficie construida que aquí.

Otra cosa es que no haya aberraciones ecológicas concretas, pero no por el número de casas, ni por la superficie construida, sino por el lugar donde se ha hecho. O sea, no es un problema cuantitativo (30, 40, 50.000 viviendas) sino cualitativo: 500 viviendas en determinados lugares son una aberración ecológica, mientras que 30.000 pueden no serlo, o serlo menos.

En todo caso, ello demostraría la incapacidad de los ayuntamientos para acabar regulando de una forma sabia el suelo urbano, no que le mercado más o menos libre (al menos más libre de lo que tenemos ahora) no lo haría mejor.

Concretamente mi idea es la siguiente: que cada municipio especifique de entrada qué zonas tienen un alto valor ecológico. Además habría una comisión estatal para supervisar, o por lo menos a la que se podría apelar. Digo estatal, no autonómica: el poder más cercano es más fácil de corromper (salten sobre mí los entusiastas de las autonomías y de esa cantinela incomprensible de “acercar el poder” al ciudadano: al ciudadano y al corruptor, claro). Bien, también haría que definir qué entendemos por un terreno de alto valor ecológico. Entiendo que esto es lo más difícil, pero creo que en principio cada municipio debería ser soberano dentro de ciertos límites. Pues bien, una vez hecho ésto, confecciónese un mapa. Márquense en rojo los terrenos protegidos. Márquense en verde los terrenos permitidos. A partir de ahí el que quiera construir que construya. Y que lo haga sin el filtro (corrupto, lleno de suciedad) de las concejalías.

Eso sí, si yo construyo a x km del pueblo, yo debo también pagar (o sea, incluir en los precios) los servicios básicos de accesos, iluminación, alcantarillado, tendidos de luz y gas, etc. O yo (constructora, promotora) o las empresas de esos servicios, no sé. En el primer caso, se transferiría al precio del piso. En el segundo caso, a las tasas de las empresas. También caben soluciones mixtas, pero en todo caso, esto ya es secundario.

Bien, ¿acabaría esto con la especulación inmiobiliaria, contribuiría a que el mercado fuera más racional (precios bajos, viviendas asequibles…)? Probablemente no del todo. Las burbujas se pueden dar con todo, incluida la vivienda. Pero creo que sería mejor, porque al ser más libre el suelo ,aumentaría, no la oferta en sí misma, sino la competencia (¡que es de lo que se trata!). O sea, los posibles especuladores no pueden confiar en que no vaya a venir nadie al solar B y construya y ponga sus pisos más baratos. Así que estará desincentivado para dedicarse a la especulación, dado que la demanda se satisface ahora de un modo más simple y natural, puesto que nadie puede confiar en controlar la oferta de acuerdo con sus intereses, o de que vaya a comportarse de acuerdo con éstos.

Bueno, todo esto, claro, está sujeto a revisión. A lo mejor hay cosas que debería revisar, pero en términos generales, a mí me parece que la solución son mercados más libres, no más intervenidos. Y desde luego, echarle la culpa de lo que tenemos encima al mercado libre, cuando las concejalías de urbanismo han tenido todo el poder de decidir dónde se construye, y además han caído en la mayor de las corruptelas…. ufff, por favor. Eso no es mercado libre. Eso es, preciamemente, el intervencionismo que las personas como yo denunciamos.

Saludos a todos. Y perdón por la extensión de mi respuesta.

26 03 2008
juanat

Hola HANNAH:

– Sobre el profesorado de ETICA: Siento que hayas tenido profesores tan poco ecuánimes de Ética y Filosofía. Efectivamente, te doy la razón en que un profesor de ética/filosofía no debe, de antemano, dar sus opiniones muy marcadas ante alumnos de 15 a 18 años. La filosofía debe servir para la crítica, no para el dogmatismo. Y el debate es una herramienta fundamental para contrastar ideas: en realidad es “la herramienta” que construye pensamiento dialógico, dialogado. Ahora bien, dicho esto, cada profesor es una persona con sus ideas y no creo que sea malo que las exponga, sea en la clase, sea en el blog, sea donde fuere,..siempre que eso sirva como inicio para el debate de todos o bien -mejor- el final de un debate donde el profesor dé también su opinión. Cuando yo hago debates con el alumnado intento no dar mi opinión al principio precisamente para eso, para dar pie a todo el mundo a opinar. E incluso, para avivar el debate “juego” a ser “abogado del diablo” y dar opiniones que no son las mías para hacer seguir el debate. En el fondo, es la tradición socrática de la filosofía: el diálogo es el propio proceso filosófico. Yo no puedo defender o criticar a tus profesores de filosofía, simplemente leo lo que tú opinas de ellos y lo respeto pero no lo puedo contrastar. Ciertamente, puede haber -hay- gente que va muy de “guay” en el sentido de decir “aquí vale la opinión de todo el mundo” y luego “impone” su verdad. Pero eso no sólo pasa con profesores de filosofía, si bien es cierto que, nosotros en eso se supone que debemos tener más profesionalidad.

– Por otro lado, sobre el tema ECONOMICO: ahí, he de reconocer que me pierdo un poco. Entiendo muy poco de economía. Pero, está claro que tu visión es muy “capitalista”, tu misma lo dices. Efectivamente, el capitalismo ha tenido y tiene sus virtudes, pero también muchos defectos. Yo no digo que el estado tenga que intervenir en todo, pero creo que también tiene su papel para poder limar ciertas desigualdades. Porque no todo el mundo parte de la misma línea en esta carrera. Lo difícil es encontrar el equilibrio entre la libertad del individuo y la intervención estatal. Sí comparto contigo cierto desencanto por el estado actual de las autonomías porque en cosas que afectan a mi vida diaria, a mi trabajo, no veo –efectivamente- que hayamos mejorado respecto a la situación anterior del centralismo estatal.

– Respecto a lo POLITICO: y el pesimismo que muestras ante la labor de ciertas concejalías…..¡hombre! habrá de todo. Habrá políticos corruptos e ineptos, que los hay, y habrá gente que intenta hacer las cosas lo que mejor que sabe con muy buena voluntad y dejándose parte de su vida, su libertad, su tiempo libre, en el empeño.
No todo es blanco o negro, HANNAH, hay muchos matices en todo esto.

Como siempre alabar tu esfuerzo y dedicación a exponer tus ideas públicamente. Es encomiable y digno de admiración. Aunque no comparta contigo muchas cosas, como ya te he dicho otras veces.

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