La ciencia del estrés

18 11 2010

 

Esta semana hemos visto en Psicología el documental de National Geographic “La ciencia del estrés“. En él, Robert Sapolsky -profesor de la Universidad de Standford- nos va relatando los estudios que a lo largo de muchas décadas ha realizado entre los babuinos. En concreto, cómo el nivel de estrés de los babuinos tiene que ver con su lugar en el grupo: cuanto más dominante es un babuino, menos estrés tiene, y cuanto más sometido, más estrés.

Por otro lado, el documental hace el paralelismo con un estudio realizado entre el funcionariado inglés: el estudio Whitehall, donde se demostró que los funcionarios que se hallaban en las escalas más bajas tenían una tasa de mortalidad tres veces mayor que los que se hallaban en las escalas más altas.

Al final del documental, Sapolsky relata cómo una desgracia para el grupo de babuinos cambia las relaciones: a causa de comer carne infectada que ellos cogían de la basura de un hotel, una gran parte de los babuinos dominantes muere y los babuinos adolescentes, comienzan a relacionarse con las hembras de una forma más “amable”, lo cual mejora la salud de todo el grupo.

Y acaba concluyendo que una de las mejores formas de socializar consiste en dar en lugar de recibir. Y eso construye un mundo mejor. Por último, lanza la siguiente pregunta: ¿somos lo suficientemente valientes para aprender de los babuinos?

Todo esto me recuerda a un artículo que leí este fin de semana en La Nueva España (siento no poner el nombre de la autora pero no aparece en la página del periódico donde está el artículo).

El misterio de la felicidad

Todas las personas ansiamos la felicidad. Ahora bien, ¿en qué consiste ser feliz? Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, los factores que se consideran importantes para lograrla son, fundamentalmente, tener salud, contar con una familia y, sobre todo, disfrutar de buena seguridad material. Sin embargo, según los resultados de la investigación de un grupo de expertos en ciencias sociales, que ha llevado a cabo World Values Survey sobre el cambio social, cultural y político en más de 65 países, la apetencia de bienes materiales, en las sociedades desarrolladas, puede llegar a ser un verdadero «inhibidor de la felicidad». Cuando se vive en la abundancia, los deseos suelen ser mayores y si no son satisfechos pueden ser causa de infelicidad y frustración. Tim Passer, psicólogo social de Knox Collage, especializado en las repercusiones psicológicas del materialismo, sostiene que éste es un virus que estamos inoculando a nuestros hijos. Ellos crecen pensando que la felicidad se puede comprar. La avaricia, el culto a la propia imagen, la falta de empatía hacia los demás son los valores que transmite nuestra cultura. Y como contrapartida, la depresión, obesidad y anorexia son patologías que golpean cada vez a edades más tempranas.

Y esto es lo que le chocaba a Cecile Samagui, originaria de la República africana de Benin, elegida para recoger el premio «Príncipe de Asturias»; esta mujer no comprendía cómo, pese a la belleza del Primer Mundo -para ella estaba en las escaleras mecánicas, vitrocerámicas, coches, carreteras sin baches?-, pudieran existir personas infelices.

Hace unos días leía una entrevista muy interesante del médico y escritor Deepak Chopra en la que decía que los bienes materiales y la cantidad de dinero que una persona posee aportan aproximadamente un 10% de su experiencia de felicidad total; el 50% está relacionado con un condicionamiento cerebral, que viene de los primeros años de vida y que permite ver oportunidades donde hay problemas. El restante 40% proviene de las decisiones que tomamos cada día. Si las opciones son sólo para el placer añadirán muy poco a la felicidad, pero si dan lugar a la expresión creativa, o a mejorar la calidad de nuestras relaciones, entonces seremos más felices. De hecho, las investigaciones demuestran que la forma más fácil de sentirte bien es haciendo feliz a alguien. Si quieres tener éxito en la vida, crea las condiciones para que otras personas puedan tenerlo. Personalmente me parece interesante Y usted, ¿qué opina?.

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One response

23 11 2010
Nerea 1D

Me gustó bastante el documental, aunque no lo pude ver entero, en CAM lo acabamos de ver, me pareció muy interesante descubrir como hasta un babuino puede estar estresado, obviamente es un estres distinto al que puede llegar a tener una persona, ya que su nivel de estres depende de su posición en el grupo. Más o menos como los humanos, aunque nosotros solo necesitamos sentirnos importantes en lo que de verdad nos interesa, para no sufrir estres y sentir nuestro esfuerzo recompensado de alguna u otra forma.

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